La esencia de las almas

“Prohibido morir aquí” (La Bestia Equilátera, 2018). Esas son las palabras de la señora Laura Palfrey que se graban a fuego en la mente del joven Ludo, un muchacho que sobrevive como puede en la ciudad de Londres a comienzos de los setenta, pero que no renuncia ni a su sueño de ser escritor ni al amor de Rosie, una chica algo imprevisible a la que conoce en las calles de la cosmopolita capital inglesa.

Palfrey, entretanto, ha llegado un domingo de lluvia al hotel Claremont en busca de otros aires. Esta elegante y sabia mujer ha perdido tiempo atrás a su marido, un hombre admirable, y no quiere residir en Escocia junto a Elizabeth (una hija propensa a la queja) y a su esposo Ian (un yerno proclive a la indiferencia). Es así que la señora Palfrey comparte sus días con cuatro parroquianos de diferente humor e intereses: la desconfiada señora Aubutnoth, el severo señor Osmond y las damas Post y Burton, ambas fascinadas con la realeza británica. Poco a poco, la gracia de la señora Palfrey le permite entablar una sincera amistad con todos, pero allí en el Claremont hay un tema que atraviesa a los demás: las visitas familiares, más bien escasas. Y nadie acude a ver a la señora Palfrey. Desmond, el nieto díscolo e interesado, ha decidido ignorar los consejos maternos de hacer al menos una visita a su abuela. Entonces aparece Ludo en escena, y la vida de ambos personajes se va transformando de manera beneficiosa y noble.

Palfrey y el muchacho tejen lazos amicales muy pronto, y urden un plan para conjurar la soledad mutua: Ludo se hará pasar por el hijo de Elizabeth Palfrey. Tras un asombro generalizado que rompe la rutina del Claremont, los huéspedes ven llegar a ese joven soñador (que trabaja supuestamente en el Museo Británico, pero en realidad es empleado contable en Harrod’s) para compartir la cena con su “abuela” e iniciar un afecto genuino y puro que termine con las añoranzas familiares, puesto que Ludo tampoco recibeatención por parte de su madre ni de su padrastro. 

La escritora inglesa Elizabeth Taylor (Reading, 1912- Penn, Buckinghamshire, 1975) entrega en “Prohibido morir aquí” una pieza literaria realista y conmovedora sobre los vínculos humanos y la soledad en las grandes urbes. Aporta verosimilidad en los detalles de un Londres clásico y moderno, y nos acerca con las pinceladas sobre las relaciones interpersonales, el surgir de una vocación artística. En un relato no desprovisto de humor y con toques poéticos notables, nos cuenta por qué “El peso del mundo es amor”, en palabras de Allen Ginsberg. Y por qué el afecto consiste en “la esencia de las almas”, allí donde trasuntan los anhelos de trascender y crear. 

Patricia Malone (patricia_a_malone@yahoo.com.ar)