Cinco personajes en busca de una protagonista

¿Quién es Veronika? Esto se preguntan todos los que la conocen, y es imposible conocer a Veronika Zarnik y no amarla. Libre, seductora, frágil, amante de los caballos, imperturbable en sus decisiones y su amor por la vida, única. No se puede ver el rostro de Veronika y vivir como si lo trivial importara. Y ella misma se les aparecerá a cinco personajes de esta historia, no solamente para ir desentrañando los hechos infaustos que desembocaron en un acontecimiento cruel e injusto, sino también para recordarles que, cual la canción, “el tiempo se consume y lo demás no cuenta”. Media Veronika: eso evocan. Esos recuerdos los intrigan, los enredan, los atormentan. Media Veronika tienen para contar en primera persona, y lo hacen para convocar a ¿un fantasma?.

“Aquella noche la vi” (Barenhaus, 2019) es la novena novela del autor esloveno Drago Jančar (Maribor, 1948). Inspirada en hechos reales, como los que vivió el matrimonio de aristócratas Hribar en la Segunda Guerra Mundial, esta ficción con narradores múltiples se detiene en construir no solamente qué pasó con Veronika, sino también el particular lazo de amor y signo de contradicción que ella anudaba en sus vidas.

Stevo, el oficial serbio que le enseñó a conocer a los caballos y que fue su gran amor, al punto que a Veronika no le importó dejar una vida de lujos para irse con el militar (castigado por causa de esta relación prohibida) y criar gallinas cerca de Turquía.

Josipina, la encantadora madre que exige respuestas acerca del paradero de su hija, y que siente culpa por haber insistido en que ella regresara junto al esposo.

Hubmayer, un médico alemán que solía frecuentar la mansión Sotomontana de los Zarnik, y que quiere olvidar esos hechos vividos en Luiblana pues lo obligarían a reconocer su amor imposible por Veronika. Jozi, el ama de llaves que aún extraña a la intrépida mujer, y que sabe de la generosidad de Veronika mucho más que quienes creen conocerla.

Y Jeranek, un partisano que frecuentaba la mansión de Leo y Veronika, y que se ve rememorando con dolor los hechos del fin de la guerra y la nostalgia por esa dama de bello rubio e inefables ansias de vida.

Todos ellos participan de la reconstrucción de un personaje increíble. Lleno de sabiduría, de deseos, de fascinación por el mundo, los seres y las cosas, más allá de convenciones sociales, ideologías y horrores bélicos. Si la vida es una cárcel con las puertas abiertas, Veronika quiere cabalgar más allá de los confines y de sus carceleros. El precio a pagar será alto, claro, pero a ella eso no la amedrenta: sólo la espanta el dolor de no haber vivido en plenitud. Vale la pena conocer en este texto “la noble vida de Veronika”.

Patricia Malone